Seguimos avanzando lentamente en medio de este mar en calma. Las luces de los faros, cada vez más cercanas, junto al canto de las gaviotas nos indican que nuestro viaje a través del Mediterráneo ya está cerca de tocar a su fin. 
Salgo corriendo escaleras arriba y me dirijo a la cubierta, emocionado por la idea de que un nuevo horizonte se va a abrir paso frente a mis ojos. El sol a lo lejos empieza a despuntar entre los elevados alfileres que forman las cumbres des centro montañoso de Córcega.
Siento la brisa fresca de la mañana, que golpea de lleno mi rostro y despeina a su antojo a mis cabellos. Siento el olor a sal, a mar, a pescado. Siento como me emociono solo de pensar en la cantidad de cosas nuevas que me quedan por descubrir.
Abandonamos el ferry a primerísima hora de la mañana para mezclarnos en el ir y venir del tránsito diario de la isla en plena hora punta. Por fin estamos en Ajaccio, capital de la isla.
Ríos de tinta se podrían escribir de este hermoso y tranquilo enclave costero, en antaño cuna de multitud de piratas y corsarios. Comienza la vida rutinaria de los habitantes de la isla. Tiendas, comercios, bazares, pescadores recogiendo y cosiendo redes con la única ayuda de sus rudas y expertas manos, curtidas por el mar en más de mil batallas libradas contra el, en sus largas jornadas de trabajo.
El día es cálido, soleado, apacible, todo un regalo para los sentidos. El mar reposa apacible sus aguas sobre las costas de este litoral, como si de una balsa de aceite se tratase.
Partimos de Ajaccio para dirigirnos a nuestro siguiente destino del día, las islas Sanguinarias. Un pequeño enclave de islas situado a pocos cientos de metros de la escarpada costa corsa.
Reciben su nombre del color cobrizo que sus aguas, en pleno día de un color turquesa que incita a sumergirte en ellas, se tornan de un pálido y mortecino color cobrizo al caer el ocaso y tocar el día a su fin. En tiempos pasados, cementerio donde se mandaba a morir a leprosos y tuberculosos, trasladados hacia allí en un maltrecho bote en medio de la oscuridad traicionera de la noche, para ser abandonados a su suerte. 

Prosigue el día y nuestros pasos se dirigen ahora a Corte, un pequeño pueblo montañoso situado en el mismo corazón de la isla, que para nuestro asombro, alberga toda la vida estudiantil de la isla. Un campus universitario en mitad de la nada. Considerada la capital histórica del patrimonio corso.
Recibidos como reyes y tratados como tal, nos ponemos en contacto con las autoridades de la isla, que tras el saludo y la bienvenida de la subdelegada de la universidad y el alcalde de Corte, y como no, de nuestra gran amiga Mathilde co-organizadora de todo esto y que sin su gran ayuda no hubiera sido posible este viaje, nos abren esta pequeña ciudad situada en medio del precioso valle de Restonica.

Unos nos alojamos en la residencia de estudiantes, y otros en unas casas típicas corsas y a partir de ahora, ya ha comenzado el verdadero intercambio joven, el cual nos sorprende y os seguiremos informando como va, como dijimos de todo, todo naturalmente, o casi todo.

David Peña Cañadas
Salgo corriendo escaleras arriba y me dirijo a la cubierta, emocionado por la idea de que un nuevo horizonte se va a abrir paso frente a mis ojos. El sol a lo lejos empieza a despuntar entre los elevados alfileres que forman las cumbres des centro montañoso de Córcega.
Siento la brisa fresca de la mañana, que golpea de lleno mi rostro y despeina a su antojo a mis cabellos. Siento el olor a sal, a mar, a pescado. Siento como me emociono solo de pensar en la cantidad de cosas nuevas que me quedan por descubrir.
Abandonamos el ferry a primerísima hora de la mañana para mezclarnos en el ir y venir del tránsito diario de la isla en plena hora punta. Por fin estamos en Ajaccio, capital de la isla.
Ríos de tinta se podrían escribir de este hermoso y tranquilo enclave costero, en antaño cuna de multitud de piratas y corsarios. Comienza la vida rutinaria de los habitantes de la isla. Tiendas, comercios, bazares, pescadores recogiendo y cosiendo redes con la única ayuda de sus rudas y expertas manos, curtidas por el mar en más de mil batallas libradas contra el, en sus largas jornadas de trabajo.
El día es cálido, soleado, apacible, todo un regalo para los sentidos. El mar reposa apacible sus aguas sobre las costas de este litoral, como si de una balsa de aceite se tratase.
Partimos de Ajaccio para dirigirnos a nuestro siguiente destino del día, las islas Sanguinarias. Un pequeño enclave de islas situado a pocos cientos de metros de la escarpada costa corsa.
Prosigue el día y nuestros pasos se dirigen ahora a Corte, un pequeño pueblo montañoso situado en el mismo corazón de la isla, que para nuestro asombro, alberga toda la vida estudiantil de la isla. Un campus universitario en mitad de la nada. Considerada la capital histórica del patrimonio corso.
Recibidos como reyes y tratados como tal, nos ponemos en contacto con las autoridades de la isla, que tras el saludo y la bienvenida de la subdelegada de la universidad y el alcalde de Corte, y como no, de nuestra gran amiga Mathilde co-organizadora de todo esto y que sin su gran ayuda no hubiera sido posible este viaje, nos abren esta pequeña ciudad situada en medio del precioso valle de Restonica.
Unos nos alojamos en la residencia de estudiantes, y otros en unas casas típicas corsas y a partir de ahora, ya ha comenzado el verdadero intercambio joven, el cual nos sorprende y os seguiremos informando como va, como dijimos de todo, todo naturalmente, o casi todo.
David Peña Cañadas
4 comentarios:
Dios, acabo de terminar de leer la cronica del dia 21 y me encantaria estar alli, ¡¡teneis mucha suerte!! Disfrutad del viaje y aprovechar cada segundo, aunque no creo que haga falta que os lo diga porque ya lo estareis haciendo. Y no perdais detalle de nada para luego contarnoslo.
Besitos para todos y para Maria un abrazo fortisimo
Aunque estamos en un pueblo universitario, el conectarse a internet y publicar las cronicas es mas dificil de lo que pensais, debido a las restricciones existentes en la conexion a internet, buscamos un ciber, pero no nos dejan meter el usb(como siempre biti mendigando, y aunque le metemos una pila de pipas de la leche, el pavo no se ablanda), asi que media vuelta y a cargar con el portatil.
Saludos Joserra (Lupo)
Amor!!! Elsita, quien te pudiera oir, que coño estarás diciendo jajajja, espero que hayas dejado el listón alto con el idioma y que se note que fuiste a Francia para algo y no sólo para salir de fiesta ;-)
Cuidado chicas con los corsos y demostrarles cuanto valemos en Mena. Muchos besitos!
Y chicos a ver si mejoramos las fotos que están la mayoría super oscuras (no es una crítica, es un consejo y un ruego para que desde akí podamos disfrutar de una parte de vuestro viaje)
Muack!
Aupa Joserra, Maikel, David, Azku...
Un saludo de un colega "ucraniano" que le gustaría mucho estar con vosotros en Córcega. A ver que nos contáis a la vuelta...
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