El viaje en autobús se desarrolla cercano a la costa y nos acerca hasta un pequeño muelle. Tras una larga espera bajo un sol de justicia, en el que buscábamos la inexistente sombra, definitivamente llega el barco y nos hacemos a la mar rumbo al islote. Las medusas nos rodean constantemente durante el viaje. Sabemos lo que nos espera en nuestro destino y nuestra ansia no nos permite disfrutar totalmente de las maravillosas vistas.
Una vez rodeada la isla, recovecos y acantilados, vislumbramos la laguna azul, de prístinas aguas. Tras el atraque del barco, nos zambullimos casi sin pensar en la tranquila laguna. El miedo a las medusas ha desaparecido. Juegos, y chanzas llenan el ambiente de diversión.
En el camino de vuelta, el barco nos acerca a los acantilados repletos de grutas y grietas, y contemplamos su belleza natural.
Tomamos otro autobús, esta vez con destino al pueblo de Mellieha, con la intención de visitar el pueblo de nuestro amigo Popeye, el máximo consumidor de hierva de toda la isla de malta. Tras una caminata larga y tediosa, llegamos al acantilado donde se instaló el decorado para la primera adaptación cinematográfica de esta conocida serie animada. El colorido de la villa es agradable, y nos animamos a recogerlo en unas instantáneas.
Deshacemos el recorrido a pie para tomar un nuevo bus, de regreso a casa.
Llegamos apurados a la cena, que una vez mas es abundante y sacia nuestra gula, y repone nuestras fuerzas.
Para finalizar la jornada, disfrutaremos todos juntos de una buena pinta de cerveza en el local Hard Rock, de Sliema.
SALUD Y ROCK AND ROLLLL!!!!
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